LA MOTIVACIÓN COMO EJE CENTRAL EN EL PROCESO FORMATIVO Y EDUCATIVO.
Sin lugar a dudas la motivación es un punto clave para iniciar cualquier proceso en la vida, y más si estamos hablando del proceso formativo y educativo. Ésta no es ajena, pues si bien es cierto, estimular es inducir a la voluntad a hacer algo que deseamos, y sólo así conseguimos la disposición para aprender. Sin embargo, en algunos casos es necesaria que esta motivación sea impulsada por terceros, o por lo menos resaltada, es aquí donde entra a jugar el docente. Bastante se ha dicho con respecto al rol que le corresponde, y entre ellos se destaca el de mediador, guía, orientador, etc. Pero el punto aquí va enmarcado a ese carácter formativo, reflexivo y práctico, que sólo se logra si conseguimos la atención y respaldo de nuestros estudiantes. La motivación no es una disciplina, no es una conducta, no es algo escrito que tenga definiciones o esquemas a seguir para contemplarla, es ese sentimiento intrínseco que domina al ser humano que le orienta a poner voluntad, empeño a una determinada acción. El docente debe identificar la forma de activarla en los estudiantes, y es precisamente ahí donde empieza el verdadero aprendizaje, pues en esa búsqueda mezclará curiosidad, significación, autonomía, participación, rutas, responsabilidad, trabajo en equipo, resolución de problemas, casos, cooperación, diálogo, liderazgo, crecimiento, desarrollo, programación, ritmos de aprendizajes, currículo, expectativas, logros entre otros, que conducirán a la resolución de metras trazadas y al progreso que ambos (docentes y estudiantes) se hayan propuesto al inicio del proceso. Entonces, el estudiante debe definir como primera medida las perspectivas, expectativas y las atribuciones que pretende y desea conseguir, fortalecer y desarrollar en su propio proceso, y el docente debe apoyarle con su actuar, definiendo así su forma de transmitir y organizar las actividades para su consecución.
No se puede pretender manejar toda esta información considerando pues, que para ello se deba crear grandes esquemas de trabajo, complejos arquetipos de simulaciones, o algo parecido. La mejor manera de poder llevar a la práctica el aprendizaje cooperativo, es precisamente marcando las diferencias y los niveles individuales en el mismo proceso de aprendizaje, es decir partiremos de un individualismo hacia un trabajo cooperativo, donde ambos esquemas se asumen con responsabilidad y autonomía. Teniendo claro desde el inicio del trabajo, que se pretende construir, crear un pensamiento crítico, responsable, autónomo, interdependiente y ligado a las estrategias sociales, podemos sin miedo a equivocarnos conseguir nuestras metas y logros. Al enfrentar al estudiante a los nuevos conceptos debemos presentarles la nueva información de tal modo que la vean como algo de suma importancia para su propia vida, buscando la sensibilización y la aceptación del mismo, que el estudiante no sienta que se le esté imponiendo o que sienta que de forma arbitraria se les esta intentando forzar a obtener un conocimiento, que en principio vea su necesidad e intención para su ser, ese sería un primer paso, obtenido esto, debemos combinar con la disposición que se maneje tanto para aprender como para enseñar, socializar siempre será una herramienta válida, y por supuesto un excelente apoyo será el uso de herramientas adicionales que permitan generar espacios de significación y conocimientos.
Se dijo anteriormente que debemos partir de un estudio individualista, pero entendido desde la consigna del estudio individual, autónomo y responsable, que permita espacios donde al interactuar se creen espacios para críticas y discusiones que incentiven al conocimiento en su profundidad. Aunque no se desconoce que es muy ardua y difícil esta tarea, también es cierto que a la hora de la implementación del trabajo cooperativo, se requiere mucha más concentración y certeza en lo que pretendemos con el proceso, pues, vamos a llevar a los estudiantes que sin dejar su individualidad comportan y desplieguen actividades que cumplan con los objetivos pero esta vez con el sentido de grupo, de equipo, donde el interés es el conocimiento, pero desde la visión de un todo. Para ello, hay varias técnicas o estrategias que nos ayudarían: Técnica de rompecabezas, Aprendizaje en Equipo (STAD, TGT, TAI, CIRC), Aprendiendo Juntos, Investigación en Grupo, Co-Op Co – Op, Cooperación Guiada o Estructurada. A lo sumo podríamos apoyarnos también con: Asambleas, Aulitas, Círculo de Carteles, Coloquios, Cuchicheos, Debates, Dramatizaciones, Estudios de Casos, Foros, Gincaras, Phillips 6:6, Seminarios, Sociodramas, etc. Que son estrategias que nos permitirán observar detenidamente y en diversos aspectos la formación de los estudiantes, en cada una de ellas se hará presente sus rasgos cognoscitivos y las características socioafectivas causadas por la metacognición.
Un punto muy importante para reiterar es la capacidad de trabajo e involucración que preside el cooperativismos, y es la búsqueda del mejoramiento personal a través de resultados grupales, siempre se estimula a trabajar por todos y para todos, se crea un ambiente de trabajo armonioso donde las competencias vigentes siempre se marcan hacia la consecución de las metas pero llegando el grupo completo. Eso genera inquietud por motivar al otro y llevarlo al ritmo que requiere sin pasar por los intereses individuales. Por ello antes de iniciar en este ambiente, se debe dejar claro de un comienzo las reglas de juego, el docente debe establecer los intereses, finalidades, estrategias, tareas, estructuras, colaboración, fin del trabajo en grupo, etc. Detalles que aunque parezcan pequeños, tienen una relevancia de magnitudes considerables, partiendo que desde el momento que los estudiantes comprenden que son ellos mismos los responsables y directores de su proceso sentirán mayor responsabilidad en las acciones que de ahora en adelante asuman, pues aunque va a existir la competencia siempre por ser el mejor, tienen aún la responsabilidad de sacar adelante un grupo completo y que de ahí, de ese trabajo conjunto que realicen serán vistos los logros, no habrán buenos o malos, simplemente logros no alcanzados o en su defecto logros satisfechos. Para ambos casos siempre habrá una nueva meta que alcanzar que nos invita a dar más de lo que en la anterior tarea dimos. Por ello, reforzamos y reiteramos la motivación es la base de estos procesos.
SAYRA EUGENIA CAMPOS RAMIREZ)
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